La Paz, Bolivia | Día 2
Reencuentro con el caos
Cuando pienso en la ciudad de
La Paz, lo primero que se me viene a la mente es
caos.
La Paz es una ciudad sobrecargada de autos, personas, cosas y ruidos por todas partes. Cuando estuve acá por primera, no puede aguantar su ritmo tan caótico y al día siguiente salí corriendo hacia Copacabana, en busca de tranquilidad a orillas del Lago Titicaca.
Esta vez volví para darle una segunda oportunidad a la capital más alto del mundo, y con un objetivo claro: conocer 3 lugares increíbles que no pude conocer en mi primer viaje.
Mi llegada a La Paz me recordó algo esencial: hay que descansar y darle tiempo al cuerpo para recuperarse, incluso teniendo los días de viajes contados en el calendario, y más aún cuando te encontrás a 3.625 metros sobre el nivel del mar.
Decido comenzar el día con calma. Lo primero que hago es ir a la farmacia a comprar ibuprofeno para el dolor de cabeza que me produjo el cambio brusco de altitud. En el camino, un mercadito escondido entre edificios llama mi atención gracias a su entrada llena de flores. Entro en busca de desayuno..
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| La entrada del Mercado Antofagasta tienen estas flores que llaman la atención |
Recién son las 9 de la mañana, y siendo domingo, la mayoría de los puestos aún están cerrados, entonces me siento en el primero que encuentro abierto. Pido solo un café, porque traigo unas galletitas en la mochila. Me gusta el puestito, le quito fotos mientras espero.
Reconciliación con La Paz
Después de desayunar ya es hora de comenzar a recorrer la ciudad. Tengo frío e incertidumbre, y no sé qué me tiene preparado La Paz. ¿Tendrá ganas de reconciliarse conmigo?.
Intento guiarme con Google Maps y seguir el camino más directo hasta el Mercado de las Brujas, pero a veces el tráfico de La Paz te da solo dos opciones: desviar el camino, o a cruzar corriendo las calles sin miedo a pasar a mejor vida. Por el momento elijo no arriesgarme, porque mi viaje acaba de comenzar y todavía me quedan varias aventuras que van a poner en mucho riesgo mi permanencia en este mundo, como por ejemplo: bajar 65 km. en bicicleta por el Camino de la Muerte y escalar hasta la cima del Nevado Huayna Potosí a 6.088 msnm.
Caminando por las calles de La Paz veo cosas como estas:
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| Una iglesia con pilares góticos |
Venir temprano fue una buena idea; sin la multitud que recordaba, el Mercado de Brujas parecía otro. Aproveché para pasear sin prisa y disfrutar de los detalles que en mi primera visita no pude apreciar.
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| Los famosos fetos de llamas |
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| Algo que no sabía es que también se vendían estrellas de mar disecadas |
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| Caramelos de coca y maca, recomendados para el mal de altura. Me compro un paquete confiando en el efecto placebo. |
Preparación para la aventura
En mi viaje anterior me quedé solo 1 día en La Paz, pero igual lo aproveché al máximo para recorrer plazas, iglesias, museos y miradores. Esta vez vengo para conocer 3 lugares específicos antes de cruzar a Perú, así que voy a enfocarme en eso.
Vuelvo al hostal, preparo un bolso de mano con mi cámara, snacks, lentes de sol y protector solar (esencial para estos días de viajes a esta altitud), y voy directo a tomar el bus que me va a llevar hasta la primera parada de mi lista: el Valle de las Ánimas.
La Paz parece dispuesta a reconciliarse conmigo. ¿Qué sorpresas me dará esta ciudad tan caótica y fascinante?
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